Cómo restaurar sillones de hierro antiguos y darles una nueva vida

Me encantan los sillones de hierro.
Me remontan automáticamente a mi niñez, cuando iba a visitar a mi abuela y la encontraba sentada tejiendo alguna manta de mil colores hecha al crochet.

Ella era feliz con poco… y a la vez con mucho.
Tenía un carisma especial que lograba unir a toda la familia alrededor de una mesa, una charla o un mate compartido.

Sobre esos sillones siempre había almohadones rústicos creados por sus propias manos, confeccionados con algún retazo que encontraba por allí. Nada era perfecto, pero todo tenía alma.

Creo que mi amor por la decoración lo heredé de ella.

Hace unos meses le pedí a mi mamá que me vendiera estos viejos sillones que había conseguido allá por el año 2001, en un trueque.
Pero ella, con el enorme corazón que la caracteriza, decidió regalármelos porque los tenía guardados en un depósito sin usar.

Y como me encantan los desafíos, decidí darles una nueva oportunidad.




En uno de mis ratos libres me animé a empezar a restaurarlos y elegí, sin miedo, una pintura bien subida de tono: un rosa fluorescente que rompe completamente con el estilo clásico del hierro antiguo… y justamente por eso me encantó.

Buscando inspiración encontré un video en internet que explicaba paso a paso cómo restaurar este tipo de muebles, así que me lancé a probar.

Por ahora lo único que hice fue lijar la mesa para quitar todo rastro de óxido, darle una mano de fondo blanco y una primera capa de rosa.

Todavía falta bastante:
darle otra mano más de pintura, conseguir que el carpintero corte una tapa redonda de madera ensamblada para la mesa y continuar restaurando los demás sillones.

Pero eso quedará para otro post… donde prometo mostrarles el trabajo terminado.

Porque a veces restaurar objetos también es una forma de volver a abrazar recuerdos.

¿Ustedes se animan a las manualidades?
¿Les gusta el estilo rústico?



Publicar un comentario

Instagram

Gras Aguirre . Designed by Oddthemes